Canciones Punk para una realidad autodestructiva
Si existe una frase que pueda ser capaz de reflejar la
esencia de este libro sería: “El fracaso es el único éxito posible entre los
que no tienen nada”. Canciones
punk para señoritas autodestructivas es
eso, una mezcla agridulce entre victoria y derrota.
Los relatos que componen esta
obra transcurren en los barrios marginales de Valparaíso, lugares que alojan a
los protagonistas cuyo único logro es permanecer con vida ante las azarosas
condiciones de la realidad. La calle, el desamor, la precariedad de los
servicios públicos y las tocatas son algunos de los escenarios usados por
Daniel Hidalgo para mostrar el lado más trágico de la cotidianeidad, la que se
mezcla con la inocente resignación de sus protagonistas, dando como resultado
una narración que genera en el lector una reflexión sobre un entorno social que
en ocasiones no percibimos. Cada historia es una parada de trolebús que tiene
como destino la amargura de la marginalidad porteña. En estos paraderos somos
testigos del desamor con lo intermitente del touch
and go, la bohemia universitaria y las drogas a buen precio, todo esto
acompañado de una banda sonora que va del Punk más puro a la cumbia, que el
autor define como: “el góspel de los pobres latinoamericanos”. Esta obra es una
bitácora del viajero callejero que denuncia una parte de la sociedad que se
pierde entre el ajetreo de nuestra realidad.


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