M Train
Hace
un par de días se dio a conocer la noticia de que la artista Patti Smith (1946)
compró una casa en Francia que había pertenecido al poeta Rimbaud, hecho que se
presenta como un acto simbólico en relación a las historias y recuerdos que
menciona la misma cantante en su último libro autobiográfico M Train (2015).
Patti Smith, nacida en Chicago un 30
de diciembre del año 1946, es una artista que, además de ser una de las grandes
exponentes del punk y el rock, es reconocida también en diferentes áreas como
la poesía, el arte visual y la fotografía. Entre todas sus publicaciones es
posible encontrar, dentro del ámbito musical, su primer álbum Horses (1975) y su autobiografía Éramos unos niños (2010).
En
este libro, la multifacética artista relata cómo ha sido su vida a lo largo de
los años y cómo aquello ha influido en la actualidad. En M Train Patti Smith cuenta sobre su cotidianeidad –como lo es
visitar diariamente el café ‘Ino,
alimentar a sus gatos y recibir la correspondencia–, sobre sus sueños, sus
proyectos, sus penas, sus hijos, sus amigos, todo esto mirado desde la
experiencia de una mujer de casi 70 años. De esta manera, el libro está plagado
de sentimientos que aparecen a medida que avanza el relato, en él se encuentran
la melancolía, el amor y, ante todo, la soledad. Esta no es una soledad
cualquiera –y es aquí donde se desarrolla un punto importante del libro–, sino que
se trata de un aislamiento tranquilo y auto comprensivo. Ella se muestra fuerte,
sabia y –a pesar de su edad– jovial, tiene todavía las ganas de la mujer que
revolucionó la manera de hacer punk
entre los años 70 y 80.
Por
otra parte, además de sus múltiples anécdotas y recuerdos, Smith crea una “obra-objeto”,
porque no solo la narración otorga información y sensaciones, sino que aquello
también se logra a través de las fotografías (casi todas hechas por ella) que
acompañan la lectura, establecen un diálogo entre dos formas de comunicación
distintas: la visual y la verbal. De esta manera, tanto la escritura como sus
imágenes (sacadas con una polaroid)
dan cuenta, en conjunto, de una sencillez que permite llenar el vacío que
implica la soledad.
Según
lo que M Train es capaz de revelar y
provocar no es gran noticia que Patti Smith haya comprado la casa de Rimbaud. Simplemente
es un hecho que se adhiere a su relato y que confirma su pasión, fortaleza y
dedicación.



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